Me han interesado (y aún me interesan) la religión y su ámbito. Las creencias de una persona hablan por ella, y nos dan pistas acerca de su carácter, y en ocasiones, de sus principios. A grandes rasgos, y ateniéndonos a sus creencias religiosas, podemos identificar tres tipos de personas: teístas, ateos y agnósticos (aunque se podría hilar más fino estableciendo sólo dos categorías: teístas y no-teístas. Ésta última englobaría a los ateos y a los agnósticos). Todos, incluso aquellos que no lo saben, se pueden encajar en uno de estos tres “modelos” con mayor o menor fortuna.

Seleneos / photocase.com
El teísta cree en una o varias deidades, o en un creador universal que regiría y mantendría el cosmos. Postula la existencia de un absoluto personal y trascendente o la existencia de ciertas entidades divinas que sin llegar a tener el estatus de dios, se encuentran en niveles superiores de existencia. Dentro del teísmo podemos encontrar multitud de creencias. Una relación de alguna de ellas, tal vez las más comunes, puede quedar como sigue:
- Deísmo: creencia en un dios que trasciende el universo, al que rige mediante leyes establecidas. La existencia y la naturaleza de Dios se alcanza a través de la razón y la experiencia personal, y no mediante revelación directa, fe o tradición.
- Pandeísmo: Dios ha creado al universo pero no interactúa con él porque el universo y Dios son lo mismo. Resulta de una combinación de deísmo y panteísmo.
- Panteísmo: el universo y Dios son lo mismo. Podemos ver que difiere sutilmente del Pandeísmo en que aquí la inmanencia es total.
- Monoteísmo: creencia en la existencia de un sólo dios. Monoteístas son las principales religiones del globo: Cristianismo, Judaísmo, Hinduismo, Islamismo...
- Politeísmo: los integrantes de cualquier doctrina politeísta creen en la existencia de múltiples dioses o divinidades organizadas en una jerarquía. Ejemplo de ello fueron las grandes antiguas religiones: egipcia, griega, romana, celta o nórdica.
Aparte de los mencionadas podemos encontrar más modelos que intentan explicar el papel de Dios en el mundo, pero la muestra es significativa y sirve para hacerse una idea clara del concepto.
El ateo rechaza la creencia en dioses o en cualquier sistema de deidades. En ocasiones argumenta contra la existencia de un ser superior. Sin embargo ateísmo no implica irreligión. Hay religiones no teístas, como el Budismo, que podrían ser consecuentes con el principio ateo.
Se conoce como antiteísmo a una postura más radical que el ateísmo, que no sólo niega la existencia de dios, sino que se opone frontalmente a la misma.
El agnóstico es, a grandes rasgos, aquel que considera inaccesible el ámbito divino, por lo tanto no se posiciona ni a favor ni en contra. Se trata una doctrina basada en observaciones y experiencias, y por lo tanto declara como inaccesible todo fenómeno que escape de la experimentación o reproducibilidad. Existen diversas variantes dentro del agnosticismo. Expongo aquí las que poseen una diferenciación más marcada.
- Agnosticismo fuerte: éste argumenta que es imposible conocer la existencia de dios o dioses porque es algo que escapa a las evidencias alcanzables por el conocimiento.
- Agnosticismo débil: opuestamente al agnóstico fuerte, éste si cree que es posible alcanzar ese conocimiento, aunque aún esté por llegar.
- Agnosticismo apático: conocido también como apateísmo, argumenta que la existencia de dios o dioses es irrelevante, que no afecta nada al decurso de la vida humana, pues nuestra naturaleza es la que es.
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