L a expresión "No hay tutía" (debe escribirse junto pues nada tiene que ver con la relación de parentesco) tiene un curioso origen. La palabra tutía proviene de atutía y ésta del término árabe attutíyya. La atutía era un ungüento medicinal fabricado a partir de óxido de zinc utilizado para aliviar determinadas molestias oculares.
Con el tiempo, la palabra atutía se hizo extensiva y comenzó a ser usada como sinónimo de medicina o remedio. Así la expresión no haber (a)tutía vendría a significar, originalmente, ‘no haber remedio’.
Un ejemplo: ¡No hay tutía, hoy no sales!
Twitter
Digg
Furl
Yahoo
Facebook