Dios ha muerto

Ciencia - Física

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El físico, cosmólogo y divulgador científico Stephen Hawking, ha lanzado al aire, como viene siendo frecuente en él últimamente, una afirmación según la cual Dios no creó el Universo. El universo puede crearse de la nada, no hay lugar para Dios en las teorías sobre la creación del Universo, dice el profesor Hawking.

Él había sostenido previamente que la creencia en un creador no era incompatible con la ciencia. Ahora, en su nuevo libro, The Grand Design, concluye que el Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física.

Algunas frases lapidarias del señor Hawking:

La creación espontánea es la razón de que existamos".

No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al Universo", concluye el científico.".

Si descubrimos una teoría completa, sería el último triunfo de la razón humana, porque entonces conoceríamos la mente de Dios".

El libro fue co-escrito por el físico Mlodinow Leonard y se publicó el pasado 9 de septiembre.

Mi opinión personal no puede estar más en consonancia con la del señor Stephen Hawking. Aun sin conocer mucho del tema (mis lecturas se circunscriben a unos pocos volúmenes), algo me decía que la dirección a tomar era justamente ésta. Habrá gente que piense que sólo la prepotencia puede parir ideas así, que la mente humana trata de categorizar y llamar al orden aquello que desconoce, que el tiempo podría aportar evidencias de la existencia del Divino. Es posible; todo esto podría ser una nefasta salida de tono, pero me gustaría constatar que se está dando explicación (o tratando de hacerlo) a una inquietud antigua del hombre, que justamente usó la figura de dios para tapar el enorme agujero que el desconocimiento había generado y no al revés.

Hasta el siglo XVI se pensaba que la sangre estaba estancada en el cuerpo, que éramos como enormes botellas con forma antropoide. Hubo de venir Servet a sacarnos del error, pero claro, al principio su teoría fue acogida con todo el escepticismo disponible por la gente de la época. Ahora sabemos que el buen hombre tenía razón. Está claro que el conocimiento de Dios es una tarea mucho más difícil, pero el ejemplo me vale para aclarar lo que trato de exponer. Cuando comenzamos a mirar al cielo y tuvimos capacidad para preguntarnos por aquello que veíamos, la física cuántica hubiera resultado mucho más irreal e insólita que la figura de Dios. Así que a falta de otra cosa lo usamos a Él. Recordad que su cometido primigenio era explicar nuestro origen.

Ahora Hawking nos brinda una explicación, pero tan arraigada está la idea en nuestro ser, que ya no podemos desprendernos de ella. Tal vez un día Dios no sea mas que una leyenda, como los famosos elefantes que sostenían la tierra cuando se tenía la firme creencia que la superficie de la misma era plana.

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