Si una enana blanca se colapsa (esto sucede cuando su masa supera un cierto límite), da lugar a una estrella de neutrones. Cuando una estrella de neutrones emite radiación periódica, se la denomina púlsar. Los púlsares tienen un intenso campo electromagnético que los hace girar a velocidades de vértigo; por ejemplo, el Púlsar del Cangrejo (que se encuentra en el centro de la nebulosa del mismo nombre) gira 30 veces por segundo. Su forma es la de una esfera casi perfecta, y su diámetro, a diferencia de otros objetos estelares, es sólo de unos 25 kilómetros. En el pequeño volumen que genera se concentra la masa de varios soles.
En su giro barre la tierra con unos haces de radiación que pueden ser captados por radiotelescopios. Cuando en julio de 1967 Jocelyn Bell y Antony Hewish detectaron estas señales de radio de corta duración y extremadamente regulares, pensaron que podrían haber establecido contacto con una civilización extraterrestre. Más tarde se dieron cuenta de que había más focos en diferentes frecuencias. Hoy en día se conocen más de 600 púlsares con diferentes velocidades de rotación. El más famoso de ellos es el PSR B0531+21, también llamado del cangrejo.
Así suena un púlsar:
Recientemente se ha descubierto un nuevo púlsar con los ordenadores de algunos de los cientos de miles de voluntarios que ceden sus equipos dentro del proyecto de colaboración ‘Einstein@Home’ (leer más)
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